Las cosas cambiaron, hasta el punto de vista de donde llega a ver tu ojo izquierdo.
Corazón dañado, rasgado. El lado izquierdo de la desepción.
El autoestima se fue para otro lado. Ya que importa si los sentimientos murieron ayer.
Profundamente con el pensamiento hundido te deseo lo mejor.
Lejos de algún rencor, a la izquierda de ese lugar, se que estarás.
Y luego tapandome con las sabanas,
dejaré destapado el ojo izquierdo porque se que de ese lado te veré mejor.
Ya no habrá nada que alivie el dolor, pero sigo aquí.
Sentada del lado izquierdo de nuestra cama.
Y sigo acá sin más nada que hacer, solo el recuerdo de que esas voces del amor fueron lo que esperé.
No quiero más explicaciones, solo un respiro del lado izquierdo de mi pecho.
Y abajo en el zotano tendré, las mil y unas fotos de tu y yo.
Desde el ojo izquierdo te veré, sonriendo y alejandote cada vez más de mí.
Y con la mínima esperanza daré media vuelta para asimilar que ya está todo dicho.
Las cosas cambiaron, eso ya lo sé. Y las acciones fueron hechas, y el dolor fue el peor hecho de la realidad.
A la izquierda tendré mi diablo, donde me dirá lo mal que me comporté.
Lo mal que me porté contigo.
Y a mi izquierda tendré solo el fuego de la ira que pronto desataré.
Y a mi izquierda solo él me dirá que el fuego pronto me consumirá.
Y a mi izquierda no habrá mas perdones por qué decir, solo la pena que me perseguirá.
Y a mi izquierda asimilaré que solo él me matará lentamente por esta equivocación.
Ya no hay palabras que quepan en este pobre corazón.
Ya no hay confianza que valga, solo a la izquierda un diablo que me dice que todo lo malo ya llegó.
Ya no valen los sentimientos, porque fueron a parar a la hoguera.
Ya no importan ni tus palabras ni las mías, solo un silencio inmenso.
Y otra vez, otra vez, otra vez. Callendo en el cambio.
Y una vez más, las cosas cambiaron.
Y otra vez más, las cosas cambiaron.
No hay perdón, no hay confianza.
Solo un corazón destruido y un diablo a la izquierda que me dice lo mal que me porté.
Y lo que me seguiré portando, porque llegué, ya llegué...
a mi límite otra vez, y otra vez.
Y desde mi ventana te miraré,
desde el ojo izquierdo te miraré
y te diré sin piedad...
Ya no hay más nada que decir, ya todo acabo ayer.
Layla G. Amalia Veppo.











No hay comentarios:
Publicar un comentario