
De pronto las palabras se me agotan, de pronto ya nada más queda. De pronto los sentimientos se ahogan con la razón y la realidad frente a tus ojos.
Tiempo atrás sabría que decirte, no me temblaban tanto los pies ni tartamudeaba tanto, ni mucho menos mis gestos en el rostro no eran temblorosos. Hoy, todo es al revés. Me siento una niña engañada por Papá Noel (Já ese gordo garca y capitalista como decimos con Nicolás).
Y como de costumbre, es inevitable no recordar los pasos que dimos por la estación, esperando ese próximo tren juntos. Donde nos llevaría a otro lugar lejos del dolor y acercarnos más a la felicidad. Quizás lo que no nos dábamos cuenta era que pronto todo podría acabar si el beso no llegaba a su destino.
No comprendo aún por qué es tan difícil decir las palabras justas, tardo horas en poder escribir algo que pueda gustarme. Borro y vuelvo a escribir. Se me hace tan difícil cuando vos no estás. Antes era mucho más fácil redactar... y no eran cosas tristes. Eran cosas con aliento al lector y hacia mi misma. Es que tanto es que te necesito hasta para tener que escribir de algo? Que complicado que se me está haciendo todo esto....
Continuará cuando tenga algún sentimiento para decir...











No hay comentarios:
Publicar un comentario