Creció bajo las nubes de algodón que la cubrían de las penas. Mientras que el brazo de su mamá la cuidaba de todo lo que le podía hacer mal. Y siempre creció con esas esperanzas, y esa mágia dentro de sí.
Siempre creyó en la mágia, y en todo lo que sea de cuentos. Porque ella era la princesita que mamá protegía de los demonios y de los dragones.
Pero un día, mamá le dijo que cuando creciera tendría que bajarse de sus nubes de algodón y soltarse de sus brazos porque pronto tendría que afrontar ella sola sus miedos y entender todo aquello que le haga mal para que justamente no le haga mal ni mucho menos daño. Y también le dijo que el día que llegara, que se enamorara de un caballero con espada, tendría que esperar a que se arriesgara por ella y enfrentar los miedos juntos, y derrotar demonios y dragones.
Y juntos lo deberían de hacer para que pudieran ser felices sin que nada malo los alejara.
Pero hoy, hoy es diferente. No es un cuento, ni una novela. Es una historia real, en el que la princesa es la que se arriesga por su caballero. Es ella la que con espada y con cualquier otra arma trata de derrotar miedos y dragones. Es ella la que se pone en el plano de esa batalla por el amor de su hombre. Y así cansada por la lucha, sigue, sin dudarlo porque sabe que ese sentimiento es tan fuerte y tan puro. Tan llena de esperanza, tan llena de fé por sí misma. Creyendo siempre que su caballero va a estar esperandola con los brazos abiertos para huir de todo mal. Porque ella renunció a todo por estar junto a él.
Y sin pensarlo acaba con todo lo que ella le tenía miedo, y hasta logró su progreso de afrontar sus propios miedos.
Y sabía que lo hacia por una sola cosa, una cosa que se siente solo cuando de verdad se ama. Una cosa que es tan hermosa y tan especial por una sola persona. Y eso no era solo amor, esa sola cosa que a ella le pasaba que en su comienzo ni ella se explicaba qué le pasaba, era que estaba ENAMORADA.
Y cuando cayó de cuenta que era así, no podía creer que era tan fuerte y tan lindo.
Y no quería arrepentirse, quería seguir adelante con ese amor por su caballero. Pero como toda historia, tendría que haber algo que detuviera esa alegría de sentirse así.
Su hombre no sabía qué es lo que quería, si seguir disfrutando de su hermoso palacio con sus batallas de juguete con espadas de cartón y caballos de madera. O afrontar la responsabilidad de su amor por su doncella y demostrar ese amor por ella, derribando con espadas de verdad y su hermoso corcél a sus propios miedos y salvarla.
Y es ahí donde la bella princesa se cae en una agonía, es ahí donde ella decide parar por un rato y descansar. Es ahí donde ella prefiere hacerle caso a él y esperar a que se decidiera entre su palacio o su doncella.
Es ahí donde ella al esperar, igual no comprende del por qué de esa espera. No logra entenderlo. Y quiere, pero no puede porque no sabe del por qué de esa espera. Esa confución del muchacho, hace que ella se confunda también.
Y es donde entra en la disputa del por qué pasar esto si ella tiene en claro lo que siente por su hombre, y él es el único que no ve esa realidad.
Ella sabe que lo ama y que lo esperaría toda su vida, pero esa espera puede expirar. Y cuando él quisiese volver luego de su respuesta negativa, aunque ella esté sola y aún sepa que es a ese hombre al que ama, no lo iba a ser porque no sería lo justo. Porque si tuvo su momento para derrotar sus miedos y estar con ella, cuando ella le demostró sus batallas ganadas por él, y le demostró que su amor era puro y verdadero y que nadie iba a amarlo tanto como lo hacía ella y no lo supo aprovechar, por qué volver ahora. Por qué decidirse tarde, por qué afrontar esos miedos tarde, por qué afrontar ese amor por ella si desde hace tiempo siempre supo que la amaba. Por qué arriesgarse tarde y no ahora que puede hacerlo y con el tiempo sabrá con su doncella afrontar los demás miedos y dragones que lo aferran a esa confusión.
Sin embargo, ella sigue esperando a su amado a que su desición no sea la que no quiere. Si no la que los llevaría al camino del amor verdadero.
No hay mucho que pensar cuando se siente amor, no hay mucho que pensar cuando de verdad se siente que tienes ganas de sentirla nuevamente. No hay mucho que pensar cuando esa persona te demuestra que se equivocó y asimila y quiere y lo hace remediar a todos sus errores demostrando ese amor y demostrando que lo ama con todo su corazón y todo lo que llegó a provocar en ella. No hay mucho que pensar cuando esa persona te demuestra de mil formas que te ama con todo su ser.
Pero simplemente es una espera...
Y esta princesa seguirá en su castillo con su espada, esperando a que su amado venga por ella.
Layla Bella Veppo.











Amo tu blog laly esta exelente se nota q aca hay ganas y pasion =) te felizito
ResponderEliminarHola,me gusta mucho como escribis,es la primera vez que paso por tu blog,pero no sera la ultima,tenes una manera especial de escribir y sin dudarlo me gusta mucho,
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