
En las noches de mi silencio donde no existe mas nadie que yo dentro de mi mundo, te imagino a ti junto a mi abrazados por fin en este cuarto solitario. Y allí estás, conmigo, acariciándome y susurrándome al oído que nunca me dejarías sola. Y aún así sola estoy, despierto y a mi lado nadie está.
Por las noches me acuesto escuchando la misma radio con esas baladas que me recuerdan a alguien que solo en mis sueños está y que jamás existió. Mirando a un aparato que aun no habla, esperando un mensaje de esa persona que le importe y me ame sin rodeos.
Esperando al amor como si jamas lo hubiese conocido. Y no, nunca lo conocí. No llegué a sentirme amada. Pero si llegué a amar mas que a nadie, pero ninguno me hizo sentir afortunada. Por eso puertas siempre abiertas estaban pero luego de que entraban se marchaban porque o los echaba o solos se iban y así luego puertas cerradas estaban.
Siempre un solo miedo tuve y aun se que no he logrado superar. Y ese miedo siempre fue La Soledad y de él mismo proveniente del abandono. Ya de chiquita sabía lo que era el abandono sin saber aun su significado. Nuevamente lo experimenté en la pre-adolescencia y fue un peso muy grande. Siendo dos veces abandonada por el amor paternal, que creo jamás llegué a conocer. Mi miedo a estar sola aun no pude superarlo. Y ese es el principal motivo por el cual tengo miedo a perder a la persona con la que me aferre demasiado. No puedo aceptar saber que del lado del amor esté sola. No quiero pensar que estoy sola. Quisiera soñar siempre que alguien en algún lado me ama y que yo pueda corresponder su amor. He aceptado mil derrotas, he renunciado quinientas batallas, me han rechazado de doscientas maneras y me han destruido de cien formas. Pero de esas muchas que he soportado, bien dicho está... lo he soportado y aun sigo de pie, si me he caído todas las veces que me han vencido porque de los puñales nadie se salva de caer arrodillado hasta llegar a agonizar del dolor en el pecho y la falta de aire. Y aun así con el mismo temor de mi soledad, misma SOLA me he curado, pero las marcas y las cicatrices presente quedan. Y logrando mi cura, me logré levantar del piso para seguir con mi camino y mi vida cotidiana. Es que después de millones de caídas por esos malditos tropezones por no ver esas piedras en mi camino, aun así esperaban que me siga quedando como en un principio hasta que tuve que acostumbrarme a los desamores, encerrada en el cuarto llorando cada traición? No, luego de tantas logré entender algo que sola misma tuve que aprender... a superar. Superar los amores no correspondidos ya no me es tan difícil, porque logré aprender que puedo seguir de pie con o sin esa persona y nada podía acabar conmigo fácilmente, si siempre fui fuerte y supe levantarme sola, por qué no poder decirle NO a esa costumbre de quedarme llorando por los rincones encerrándome en mi mundo. Por qué hacer de mi vida algo peor. Si perdí peores cosas que el amor de un hombre que en fin no se merecía este amor. La vida y estas cosas que me puso en el camino me sirvió de ejemplo para saber que ahora había que vivir mi vida a mi manera con las personas que quiero, mi vida cotidiana junto a mis amigos y dejar de preocuparme en el día de un amor que aun no existe. Y así quisiera de esta manera no lo atraería. Y si hay algo principal que aprendí sobre todas estas cosas, es a igual no dejar de esperar. No buscaré, solo esperaré a ver qué sucede y se que pronto llegara ese hombre que se merezca este corazón que de a poco volveré a reconstruirlo. Y mientras tanto por las noches seguiré esperándolo mientras lo pienso y lo sueño se que pronto cuando mis ojos abra, estará al lado mío abrazado junto a mi para jamás dejarme sola.
Guardaré mi amor para esa persona que se lo merezca.
Layla G. Amalia Veppo.











No hay comentarios:
Publicar un comentario